Recetas que el paciente sí va a cocinar
Platos bajos en irritantes, con ingredientes de almacén común y pasos cortos. Sirven para reflujo ocasional o digestión lenta sin caer en dietas restrictivas que nadie sostiene más de una semana.
Si llevás un consultorio de nutrición, un espacio de acompañamiento o un emprendimiento vinculado a la digestión, acá encontrás recetas suaves, guías de reintroducción de alimentos y fichas de infusiones listas para recomendar a tus pacientes.
No se trata de sumar otra tarea a la consulta. Se trata de que el paciente salga con algo concreto entre las manos y que el seguimiento sea más simple para quien lo acompaña.
Platos bajos en irritantes, con ingredientes de almacén común y pasos cortos. Sirven para reflujo ocasional o digestión lenta sin caer en dietas restrictivas que nadie sostiene más de una semana.
Para el momento en que hay que volver a probar alimentos y no se sabe por dónde empezar. El orden, las porciones y las señales a observar quedan escritos, así la consulta no depende de la memoria.
Una semana ordenada es más fácil de explicar que un mes entero. El plan deja la mesa armada, con comidas simples y espacio para ajustar según cómo responda cada persona.
Jengibre, manzanilla, hinojo y menta, además de fibras solubles y fermentos suaves. Cada ficha indica momento del día, forma de preparación y advertencias para quienes toman medicación.
El material acompaña la alimentación consciente y el trabajo del profesional, sin reemplazar indicaciones médicas ni vender resultados inmediatos. Eso también cuida la relación con el paciente.
Sirve tanto para quien atiende como para quien cocina en casa. Se puede empezar por una infusión y un plan de siete días, y sumar el resto a medida que la rutina se acomoda.
Si querés ver cómo encaja en tu espacio de trabajo, revisá las formas de acompañar consultorios o escribinos desde la página de contacto.
Si atendés un consultorio o llevás adelante un emprendimiento de salud digestiva, podés probar el material en tu propia mesa antes de recomendarlo. Revisá las fichas, mirá las notas de uso y el momento del día de cada producto, y armá el carrito con calma.